15:06h. Jueves, 23 de enero de 2020

lo que no cuenta la prensa

La verdadera historia de la muerte de los hermanos Vergara Toledo: el origen del día del "Joven Combatiente"

Es decir, los hermanos Vergara Toledo y sus camaradas planificaron una acción delictual, el asalto a una panadería; cargaban armas robadas; y, como si esto fuera poco, uno de ellos disparó en contra de dos carabineros hiriendo a uno de ellos.

Así fueron los hechos del 29 de marzo de 1985, en Villa Francia, de acuerdo al proceso judicial y conforme los antecedentes del mismo, ubicados en fojas 1364; 1402; 1420; 1448 y otras.

Días antes del 29 de marzo, en una casa de Villa Portales donde vivían clandestinamente Eduardo Vergara Toledo y su pareja Jenny Carvajal, se reunieron Eduardo, su hermano Rafael Vergara Toledo, Jenny, y sus camaradas Vladimir Bustos, Sonia Cabellos y Rodrigo Morales. El objetivo de la reunión era planificar un asalto armado a una panadería ubicada en calle Cinco de Abril con Las Rejas, operación que ellos consideraban “propaganda armada” y cuyo objetivo principal era obtener dinero para el partido al que pertenecía los seis asaltantes (MIR) , en lo que ellos llamaban una "expropiación".

El día 29 de marzo los seis asaltantes se juntaron en el domicilio de Rodrigo Morales para prepararse para ejecutar el robo. En el lugar se repartieron las armas, las que eran todas robadas. Rafael Vergara Toledo portaba un arma calibre 32 y todas las armas de los participantes estaban aptas para el uso. Después de repartirse el armamento, se organizaron en parejas y establecieron las misiones para cada una. Luego salieron en dirección al lugar del atraco.

Antes de iniciarse el asalto, éste se vió frustrado por la presencia de un furgón policial cerca a la panadería, furgón tripulado por el subteniente Ambler y sus subordinados los carabineros Toledo, Marín y Muñoz. Los policías conocían a los Vergara por su participación en distintas acciones políticas violentas en la zona. El furgón fue avistado primero por Rafael Vergara y su acompañante quienes, por temor a ser detenidos portando armas ilegales por policías que sin duda los reconocerían, se dieron entonces a la fuga sin alcanzar a realizar el robo.

En la huida, Eduardo Vergara y Jenny Cartagena fueron avisados por Rafael Vergara de la proximidad del vehículo policial. Conforme a lo declarado por Jenny Cartagena, Eduardo Vergara efectuó en ese momento tres disparos contra Carabineros. No se señala que éstos hayan dado respuesta.

El subteniente Ambler dispuso que los carabineros Marín y Muñoz persiguieran a pie a los delincuentes que huían; el subteniente por su parte partió solo en otra dirección mientras que Toledo, conduciendo el vehículo policial, efectuaba un recorrido más amplio por el sector mientras llegaban refuerzos. El carabinero Muñoz portaba una UZI automática mientras que Marín llevaba su revolver fiscal de servicio.

En la esquina de un pasaje, Muñoz y Marín se encuentran de pronto frente a frente con los hermanos Vergara Toledo. Eduardo Vergara dispara su arma contra el carabinero Muñoz hiriéndolo en el pecho, y a continuación ambos hermanos tratan de huir en otra dirección. Pero al momento de ser herido el carabinero Muñoz dispara su UZI en ráfaga (20 tiros) y el carabinero Marín reacciona haciendo lo propio con su revólver. A consecuencia de estos disparos en defensa propia resultan alcanzados y muertos ambos hermanos.

Es decir, los hermanos Vergara Toledo y sus camaradas planificaron una acción delictual, el asalto a una panadería; cargaban armas las que eran producto de robos; y, como si esto fuera poco, uno de ellos disparó en contra de dos carabineros hiriendo a uno de ellos.

El sumario administrativo verificó que el procedimiento policial fue ajustado a derecho. Posteriormente se inició un juicio por los hechos acaecidos en el segundo Juzgado Militar el cual entregó sentencia el 24 de julio de 2001. Esta  fue confirmada por la Corte Marcial, integrada por 5 miembros, dos de los cuales eran ministros de la Corte de Apelaciones civil. La votación de la Corte Marcial fue de 5 a 0 y la sentencia fue dictada el 14 de junio de 2002. La sentencia declaró extinguida la responsabilidad penal del subteniente y los carabineros y se determinó el sobreseimiento total y definitivo. En un último intento, la familia Vergara Toledo presentó un recurso de casación a la Corte Suprema el cual fue declarado inadmisible. Con esta resolución el caso quedó como “cosa juzgada”.

Pero el 30 de septiembre de 2003 el ministro Sergio Muñoz reabrió el proceso, patrocinado por el Gobierno. Esto lo hizo el ministro Muñoz pese al artículo 408 N°7 del Código de Procedimiento Penal sobre cosa juzgada y pese al artículo 97 del Código Orgánico de Tribunales que señala que no ha lugar a la revisión de sentencias a firme. Hubo un acuerdo del pleno de la Corte Suprema de no pronunciarse sobre el procedimiento a seguir, señalando que la Corte “no se pronuncia sobre las competencias involucradas”.

En este nuevo proceso se acusó a los carabineros de tener una actitud de persecución contra la familia y los hermanos Vergara Toledo. En el proceso está establecido que el Subteniente Ambler se hizo cargo de la Tenencia en Enero de 1985 y el procedimiento con los hermanos Vergara Toledo ocurrió en marzo de ese año, o sea, tres meses después de recibirse de la Tenencia. En el proceso declaró el antiguo oficial a cargo de la Tenencia en 1984, quién manifestó que durante su período hubo ataques al cuartel, ataques incendiarios al furgón, emboscada a patrullas de Carabineros y que los hermanos Vergara Toledo fueron partícipes en ellas.